Francisco Avilés y Thomas Denizot, LAtelier Ópticas


Ficus People
Francisco Avilés y Thomas Denizot, LAtelier Ópticas
«Ficus and Ficus sabe mirar L’Atelier desde dentro y proyectarlo hacia fuera con coherencia y belleza.»
Muchos van a escoger gafas nuevas cada temporada, otros a descubrir autores o diseñadores nuevos y otros por el mero paseo rodeados de belleza y cosas bonitas. Ir a LAtelier Ópticas es mucho más que comprarte unas gafas.
Hace más de 6 meses que trabajamos codo con codo llevando el Departamento de Marketing de esta firma, y han sido suficientes para que conozcamos los entresijos de un proyecto lleno de creatividad y pasión. Fran y Thomas, fundadores de L´Atelier, han creado un concepto nuevo y lo han llevado a sus dos ópticas: situadas en el Barrio de Las Letras y en Ópera, en Madrid.
Nos enamora la selección de monturas que traen, las firmas que eligen alrededor del mundo, exclusivas, de autor, ecológicas y totalmente únicas. También el cuidado con el que tratan a sus pacientes y lo actualizados que están en innovación y tecnología. Parece que les ponemos por las nubes, y así es. Les entrevistamos para conocer con detalle cómo ha sido y es este proyecto audaz y creativo.
¿Cómo nació L’Atelier? ¿Qué os inspiró a dar este paso en el mundo óptico?
L’Atelier nació de una inquietud compartida: queríamos crear un espacio donde la salud visual y el diseño contemporáneo convivieran de forma natural. Uno de nosotros es optometrista, el otro, gestiona el proyecto desde su experiencia en dirección creativa. Vimos claro que había una forma distinta de hacer las cosas: más cercana, más creativa, sin perder el máximo rigor profesional. L’Atelier es, en esencia, una extensión de nuestra forma de entender el mundo.
¿Cuál es el propósito esencial de L’Atelier hoy?
Cuidar la visión desde un enfoque integral, en el que se combine el bienestar visual con la expresión creativa de cada uno. Aspiramos a que cada persona que entre en L’Atelier sienta que está en un lugar donde se le escucha, se le atiende con precisión y se le inspira. Nuestro propósito es ayudar a ver bien y a verse mejor.

¿Cómo describirías la filosofía que guía cada una de vuestras decisiones en el proyecto?
Funcionalidad, creatividad y salud. Cuidamos cada decisión, desde el diagnóstico clínico hasta la selección de una nueva colección, con esos tres valores como guía. No entendemos la salud visual como algo aislado, sino como parte de una experiencia más amplia, donde el diseño y la autoestima también tiene una importancia clave.
¿Qué papel juega el arte en vuestro día a día, tanto personal como profesionalmente?
El arte es parte de nuestra vida cotidiana. Nos inspira, nos obliga a observar con mayor atención y a mantenernos despiertos. En lo personal, nos acompaña en casa, en nuestras lecturas y escapadas. En lo profesional, es una herramienta para crear ambientes, generar conversación y aportar valor estético a todo lo que hacemos.
¿Cómo seleccionáis las marcas y diseños que forman parte de L’Atelier?
Con criterio, pasión y calma. Nos interesan las firmas independientes, comprometidas con la calidad, la sostenibilidad y el diseño honesto. Nos fijamos tanto en la artesanía y la innovación, como en la historia que hay detrás de cada marca. No buscamos tendencias, sino propuestas con alma e identidad.

L’Atelier a veces se siente más como una galería que como una óptica tradicional. ¿Qué os llevó a crear este tipo de experiencia para el cliente?
Desde el principio tuvimos claro que queríamos romper con el estereotipo de óptica tradicional. Apostamos por un espacio que transmita calma, arte y cuidado por los detalles. Creemos que ver bien también pasa por sentirse a gusto, por disfrutar del proceso. L’Atelier está diseñado para ofrecer una experiencia sensorial, no solo un servicio.
¿Qué distingue a L’Atelier de otras ópticas?
La combinación de excelencia clínica con una selección estética cuidada al milímetro. Nos implicamos en cada caso, dedicando el tiempo necesario para entender las necesidades visuales y personales de cada paciente. Podríamos decir que no vendemos gafas: más bien acompañamos en el proceso de encontrar una mirada propia.

¿Qué importancia le dais en el negocio al marketing digital? ¿Qué creéis que ofrece al usuario o paciente?
El marketing digital es una herramienta clave para comunicar quiénes somos y cómo trabajamos. Nos permite mostrar nuestro universo de forma honesta, cercana, y conectar con personas que valoran una experiencia diferente. Para el usuario, es una primera toma de contacto con L’Atelier: una manera de conocernos antes de entrar por la puerta.
¿Qué sueños tenéis para el futuro de L’Atelier?
Seguir creciendo sin perder la esencia. Nos gustaría seguir generando colaboraciones con artistas, ampliar el concepto de experiencia visual y quizás abrir nuevos espacios que mantengan la misma filosofía. Pero siempre con los pies en la tierra y la mirada puesta en lo que realmente importa: la calidad y el cuidado.
¿Cómo es trabajar con Ficus and Ficus? Fácil, fluido y estimulante. Nos entendemos desde una sensibilidad común, compartimos códigos estéticos y una forma de trabajar basada en la confianza. Ficus and Ficus sabe mirar L’Atelier desde dentro y proyectarlo hacia fuera con coherencia y belleza.
¿Cómo describiríais L’Atelier en tres palabras? Diseño, cuidado e innovación.
